Hoy no os voy a contar nada de lo que mis ojos hayan podido ver, sin embargo aqui tenemos de un caso que ocurrio en zaragza-Delicias hace unos años tras ponerse en marcha la super-estacion-mega-fashion.......
La diputada Teresa Perales no tenía la ayuda que solicitó y a su madre le impedían bajar al andén
JOANA PERNAUT 02/07/2003
La diputada del PAR, Teresa Perales, de 27 años, quien necesita una silla de ruedas para moverse por una discapacidad física, vivió el pasado domingo una auténtica odisea para bajarse de un tren procedente de Barcelona en la nueva estación de ferrocarril de Zaragoza. Solicitó ayuda para descender del vagón, pero ni ésta llegaba ni su madre, que estaba autorizada para bajar al andén, podía llegar hasta ella. Y todo esto mientras el convoy se disponía a emprender la marcha camino de Bilbao. "Es un horror cuando una no puede valerse por sí misma", explicó.
El tren llegó a Zaragoza a las dos y media de la madrugada. Ella había avisado de su llegada para que el personal de Renfe le ayudara a bajarse del ferrocarril. Pero no vio a nadie. Sentada en el asiento, sus nervios se desataron al escuchar el motor del tren que arrancaba camino de Bilbao. Mientras, su madre Sebi Fernández, escuchaba impotente la locomotora en el hall de la moderna estación, con una acreditación para bajar al andén y sin que uno de los jefes de seguridad le permitiera el paso.
Esta joven fisioterapeuta, nadadora paralímpica y recién estrenada diputada en las Cortes de Aragón, había comenzado el día en Alemania, a donde viajó para participar en un campeonato de natación. Venía contenta con sus cinco medallas, pero cuando inició el viaje a la una de la tarde no imaginaba cómo iba a ser el final.
Llegó a Barcelona en avión. De El Prat se dirigió a la estación de Renfe y desde el servicio de Atención al Cliente envió un fax a Zaragoza para alertarles de que, por su incapacidad física, necesitaría ayuda para descender del tren: Coche 11, asiento 57x . El Talgo Estrella en el que viajaba no está adaptado y aunque Teresa viajaba "cómodamente" en clase preferente, su silla de ruedas iba plegada junto a las maletas, en otro compartimento. Sin ayuda no podía moverse.
Todos se despertaron
La llegada a la flamante estación de Zaragoza tuvo lugar cuatro horas después. Teresa esperó casi quince minutos en su asiento. Nadie iba a recogerla. El tren estaba a punto de partir a Bilbao. Y mientras, su madre esperaba en el hall de la estación con la acreditación que le permitía bajar al andén en su ayuda.
"Veía que el tren estaba a punto de marcharse. Sabía que mi hija viajaba en él y que nadie la había ido a buscar. Uno de los jefes de seguridad me lo impedía, otro se mostró más comprensible, pero también decía que el acceso estaba prohibido", recuerda la madre.
Un revisor había ido en busca de Teresa, pero surgió la confusión. "No llevaba ninguna identificación y no lo reconocí como personal de Renfe. El a mí tampoco, quizá por no ver la silla. Cuando el tren se puso en marcha no sé cómo supe que era él", aseguró. Pese a avisar con antelación, habían dispuesto un elevador pero no la silla que le permitía bajar.
"Me llevaron en brazos, cosa que agradezco, pero todo el mundo que estaba dormido se despertó por lo que sucedía", explica suspirando la joven, que asegura que si su madre hubiera podido bajar al andén nada de esto hubiera ocurrido. Tampoco si le hubieran facilitado la silla requerida. "Tienen que prever este tipo de cosas. Comprendo que la estación acaba de ponerse en marcha, pero este tipo de situaciones se van a repetir más veces", indica la joven.
Los carteles y el personal de Renfe advierten de que al andén de la Intermodal sólo se puede acceder con billete. Según fuentes de la empresa ferroviaria es "por motivos de seguridad", además de ser una forma de organización que empieza a generalizarse en otras estaciones españolas, como ocurre en Atocha.
Además, reconocen que con una acreditación especial otorgada en Atención al Cliente, disponible las 24 horas del día, se puede bajar al andén sin ningún problema. No fue el caso.
El personal de este servicio presta ayuda a todas aquellas personas que lo solicitan con antelación. "Este servicio se presta con demanda, porque suelen ser situaciones bastante excepcionales", indicaron en Renfe.
Entre los cometidos de Atención al cliente, además de auxiliar a personas discapacitadas, se incluye a aquellas con necesidades evidentes para el transporte de su equipaje.
Fuente: http://www.tranvia.org/modules.php?name=News&file=article&sid=1875
07/09/2006 08:40.